Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 407 sombra del control mercantil español (y a menudo en su contra), su cultivo se convirtió en el preferido de la población española criolla. Fueron los blancos empobrecidos y los negros quienes gradualmente integraron el tabaco a su agricultura de subsistencia y comenzaron su comercialización. La 0HPRULD GHO &DELOGR GH 6DQWR 'RPLQJR que no estaba de acuerdo con la despoblación de los territorios del norte y del oeste, describía a la población productora de tabaco GHO &LEDR FRPR ´JHQWH FRP~Qµ EODQFRV SREUHV PHVWL]RV PXODWRV \ QHJURV Estos cultivaban tabaco para su uso personal y vendían parte de la producción para cubrir los gastos inevitables que tenían que hacer. Es interesante notar TXH HQ HO VLJOR GLHFLVLHWH YDULRV UHOLJLRVRV LPSRUWDQWHV H[SRUWDEDQ WDEDFR D España, el cual habían recibido como prebenda. En una economía donde el circulante era muy limitado, un cultivo de fácil manejo como el tabaco permi- tía a la población agraria para cubrir sus obligaciones cívicas y religiosas y sus QHFHVLGDGHV EiVLFDVª 26 Pero, como es lógico suponer, el tabaco dominicano no estaba solo en el mercado americano. Aparte del cubano, que ya para esta época, por su cali- dad, era un fuerte competidor, estaba el de Virginia, primera colonia británica en el Nuevo Mundo. Este último tabaco, al fumarse, dejaba un sabor amargo, áspero y picante. Como era rechazado por los ingleses, acostumbrados al ta- baco español, se importaron en 1611 semillas de tabaco español venezolano que sembradas produjeron un tabaco suave y aromático. Así, como consecuencia de estas mejoras, los importadores ingleses au- PHQWDURQ VXV yUGHQHV GH FRPSUD (Q ©VHLV DxRV GHVSXpV GHO RSRUWXQR DFWR GH 5ROIH -DPHVWRZQ HVWDED H[SRUWDQGR OLEUDV GH KRMDV DQXDOHV (VWD ÁRUHFLHQWH LQGXVWULD IRUWDOHFLy ÀQDQFLHUDPHQWH D OD FRORQLD FRQYLUWLpQ - dola en una sólida base británica en el Nuevo Mundo. En el transcurso del tiempo la popularidad de la hoja de Virginia fue tal que reemplazó a la hoja ´HVSDxRODµ HQ HO PHUFDGR LQJOpV \ HQ YDULRV HXURSHRVª 27 Pero no todo era color de rosa para el tabaco en Europa, ya que hasta el Papa de entonces lo censuró, aunque también algunos religiosos comenzaron a alabarlo. Emilio Tejera, basándose en Jacobo de la Pezuela y Lobo, autor de Crónica de las Antillas, dice al respecto: En 1624 el papa Urbano VIII H[FRPXOJy D ORV TXH WRPDVHQ WDEDFR HQ ODV LJOHVLDV L FRPR QR H[SUHVy VX DQDWHPD TXH OR DVSLUDVHQ SRU OD boca, se deduce que empezaron a usarse en Italia en polvo primero que a fumarse. El citado Amurat IV, el rey de Persia, i el gran duque de Moscovita prohibieron su uso en sus estados, so pena de cortar las narices a los que quebrantasen el mandato, i hasta la cabeza a los
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