Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

388 (O KDWR JDQDGHUR \ OD JDQDGHUtD HQ 6DQWR 'RPLQJR GXUDQWH HO VLJOR XVIII de gobierno Solano había permitido el paso de 15,860 reses. 198 Por ello se negó igualmente a una propuesta francesa de establecer hatos en la zona OLPtWURIH EDMR OD DPHQD]D GH OD FRQÀVFDFLyQ GH ORV DQLPDOHV TXH SHQHWUDVHQ en suelo español. 199 Durante los espacios de tiempo en los que no se reglamentó el paso de ga- nado hacia la colonia francesa se cometieron todo tipo de fraudes y engaños. 3RU SDUWH HVSDxROD LJXDO VH H[SRUWDURQ PDFKRV TXH KHPEUDV EHFHUURV TXH ganado adulto. Además, el comercio ilegal alcanzó proporciones alarmantes, YROYLHURQ D DSDUHFHU ORV ODGURQHV GH UHVHV \ ORV ©PHWHGRUHVª VXVWUDMHURQ YDULDV pesas destinadas a Santo Domingo. Los franceses no fueron a la zaga: pagaron HQ PRQHGD ©IDOWD GH SHVR \ GH FXxR YLHMRª \ VH PRVWUDURQ UHDFLRV D DERQDU ORV precios previamente acordados. Por alguna de estas causas se llegó a retener 14,000 reses prestas a ser enviadas a Saint-Domingue. Más tarde, sin embargo, y para evitar perjuicios y escasez a los habitantes franceses, se autorizó la remisión con la condición de trocar el ganado por esclavos negros. 200 Para cortar tanto abuso por parte francesa se reglamentó que estos tu- viesen dos comisionados en Santo Domingo, quienes serían los encargados de solicitar las licencias correspondientes según las necesidades de Saint- 'RPLQJXH $~Q PiV VH SURKLELy WD[DWLYDPHQWH D ORV JDQDGHURV KLVSDQRV WUDVODGDUVH FRQ UHVHV D OD FRORQLD JDOD D ÀQ GH HYLWDU HQJDxRV FDPELRV UH - pentinos en los precios y pérdida de animales en el camino, aparte de que se consideraba que todos estos inconvenientes deberían ser resueltos por los citados comisionados. 201 0XFKDV GH ODV SUHYLVLRQHV TXH HQ VX GtD LQWX\HUD 3HGUR =RUULOOD DFDED - rían cumpliéndose años después. Cabe pensar qué hubiera supuesto para la economía hispanodominicana si el proyecto de este gobernador hubiera sido puesto en práctica desde el mismo día de su asunción. Por desgracia se perdió la ocasión, lo que a nuestro juicio retrasó el desarrollo de Santo Domingo en al menos dos décadas.

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3