Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 387 con la venta de ganado en bebidas y licores. Solo acertamos a imaginar que ORV FHORV SURIHVLRQDOHV PRYLHURQ D ORV GRV PDQGDWDULRV D H[SUHVDUVH GH WDO manera, a no aceptar un plan que ellos tuvieron al alcance de la mano y no supieron descubrirlo. (O SUR\HFWR GH =RUULOOD HQ FRQVHFXHQFLD IXH GHVHVWLPDGR 6H FHUFHQy DVt la oportunidad de dar un empuje al desarrollo hispanodominicano en época WHPSUDQD UHWUDVDQGR HO LQLFLR GH XQ QHFHVDULR ©GHVSHJXHª HFRQyPLFR GH OD parte española de la isla. De nuevo retornaron la introducción clandestina de reses en Saint-Domingue, los abusos en las carnicerías y la falta de dinero en las Cajas Reales. Pero sobre todo se había despreciado una idea que años PiV WDUGH FRQ PRWLYR GH ORV FRQÁLFWRV EpOLFRV ORV 3DFWRV GH )DPLOLD \ RWUDV circunstancias políticas, fue puesta en práctica con entera validez por los su- cesivos gobernadores de Santo Domingo. En efecto, a lo largo de la segunda mitad de siglo se realizaron diver- sas convenciones entre los franceses y españoles de la isla con la pretensión de acordar el suministro de ganado. Gracias a ello el presidente Francisco Rubio (1751-1759) estableció con el Guarico un comercio abierto y productivo FRQ RFDVLyQ GH GLVWLQWRV FRQÁLFWRV EpOLFRV SHUR OOHJDGR HO FDVR QR GXGy HQ suspender los envíos de reses con el consiguiente caos en Saint-Domingue debido al cese de los arrendamientos de las carnicerías, el racionamiento de OD FDUQH \ HO DXPHQWR GH SUHFLRV SXHV ©DKRUD >VH SDJD@ GRV UHDOHV GH SODWD OD OLEUD FXDQGR DQWHV OHV VREUDED D PHQRV GH UHDOª 194 Y en 1762 el gobernador $]ORU UHFLEtD yUGHQHV SUHFLVDV SDUD DEDVWHFHU D 6DLQW 'RPLQJXH ©DO PRGR TXH OR SUDFWLFy HO JREHUQDGRU 3HGUR =RUULOOD DXQTXH VH OH GHVDSUREyª 195 de modo TXH GHEtD HQYLDU D OD FRORQLD JDOD UHVHV YDFXQDV DO PHV ©\ PiV VL OR SHUPL - WLHUH OD IXHU]D GH ORV KDWRVª D XQ SUHFLR GH YHQWD GH SHVRV OD PDQFXHUQD 196 Quien mejor supo emplear la secular dependencia cárnica de los fran- ceses fue el gobernador Solano. A cualquier intento de estos por levantar bohíos o establecer sembrados en territorio hispano fronterizo respondió con la interrupción del envío de reses. Curiosamente, al poco tiempo del cese del abasto de carne, los franceses abandonaban los terrenos ocupados sin ningu- na objeción. Esta estratagema la utilizó Solano repetidas veces con idénticos resultados, pues cualquier corte en el suministro de carne a los franceses pro- vocaba graves trastornos en Saint-Domingue, como acabamos de citar. Consciente de la superioridad que le confería la subordinación de Saint- Domingue, Solano acabó recomendando a la Corona la venta también de mulas y caballos, no solo porque con su prohibición decrecería la crianza, VLQR SRUTXH DVt WDPELpQ VH OH WHQGUtD ©GHSHQGLHQWH GH QRVRWURV FRPR OD WHQHPRV HQ FDUQH SDUD VX DEDVWRª 197 No olvidemos que en tan solo dos años

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