Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
382 (O KDWR JDQDGHUR \ OD JDQDGHUtD HQ 6DQWR 'RPLQJR GXUDQWH HO VLJOR XVIII IURQWHUD SRU LQWHQWDU OXFUDUVH FRQ GLFKR WUiÀFR LPSLGLHURQ OD E~VTXHGD GH una solución idónea. Tanto a españoles como a franceses la buena correspondencia y armonía les interesaba. A estos porque así podían dedicar más espacio a la siembra de caña de azúcar, café o tabaco sin necesidad de emplear terreno en la crianza de animales que recibirían desde la colonia española. A aquellos, como decía 6iQFKH] 9DOYHUGH DxRV GHVSXpV SRUTXH ©OR TXH QRV VREUDED HQ OD LVOD HUDQ ganados y caballerías que de nada nos servían sin labores, ni comercio en que ejercitar los unos y sin pobladores que consumiesen los otros. Por consiguien- te, se nos abrió una puerta utilísima por donde sacar lo que sobraba y traer WDQWR FRPR IDOWDED D ORV YHFLQRVª 181 Progresivamente las economías de ambas partes de la Española se convir- tieron en complementarias, con intercambios mutuos pese a las prohibiciones e impedimentos. Hubieran sido precisas ideas muy claras en los gobernantes KLVSDQRV SDUD REWHQHU HO Pi[LPR SURYHFKR GH HVWDV UHODFLRQHV VL ELHQ QR IDOWDQ WHVWLPRQLRV GH IXQFLRQDULRV IUDQFHVHV KDVWD GRQGH VH DÀUPD TXH las autoridades españolas permitían el paso de ganado a Saint-Domingue si se les pagaba determinada cantidad de dinero. Al mismo tiempo se relata el malestar de la población por este estricto control y la búsqueda de senderos fronterizos subrepticios hacia la colonia gala. 182 Hasta 1740, por lo menos, los presidentes hispanodominicanos se limi- taron a socorrer a los franceses en ocasiones concretas, como se ha dicho, o a tratar de restringir cualquier transacción. Así el gobernador Castro, por HMHPSOR RUGHQDED TXH SDUD HYLWDU OD H[WUDFFLyQ GH JDQDGR D 6DLQW 'RPLQJXH los alcaldes mayores de Santiago, La Vega, Azua, Bánica e Hincha, deberían FRPXQLFDU D VXV YHFLQRV TXH TXLHQ ©VDFDUH JDQDGR SDUD RWUD MXULVGLFFLyQ HV - pañola haya de sacar guía o licencia de la justicia ordinaria de adonde sale, HVSHFLÀFDQGR HO Q~PHUR GH UHVHV \ DYLVDQGR D DTXHOODV DGyQGH VH FRQGXFH Y los conductores sean obligados a presentar dicha licencia a la justicia o go- bierno de la ciudad, villa o lugar donde haya de quedar el ganado, quien dará otra para que se venda o entregue a su consignatario, la cual se ha de volver por los mismos conductores a la justicia que la dio, poniendo a la espalda la persona que compró y los testigos que asistieron a la venta o entrega, y TXH HVWRV ÀUPHQ VL VXSLHUHQ < TXH SRU HVWD OLFHQFLD FDGD MXVWLFLD QR SXHGD llevar más que dos reales de plata, las cuales licencias queden archivadas para FXDQGR VX VHxRUtD ODV SLGDª 4XHGDED FODUR DGHPiV TXH D WRGR DTXHO TXH fuera sorprendido sin la preceptiva licencia se le requisaría el ganado que transportase. 183
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