Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 381 mientras que en 1742 se accedió a otra petición del Marqués de Larnage, JREHUQDGRU GH 6DLQW 'RPLQJXH ©SRU KDEHU DFUHGLWDGR OD QDFLyQ IUDQFHVD las respectivas órdenes de S. M. cristianísima en la conducción no solo de víveres y caudales, sino de armas y pertrechos de guerra, a todas las plazas que les han pedido, medio que habrá contribuido no poco a las gloriosas defensas que por los nuestros se han practicado en la presente guerra con la QDFLyQ EULWiQLFDª 175 Sin embargo, para los habitantes de las poblaciones españolas del interior de la isla se había abierto una vía de comercio que resultaba difícil de cerrar. Condicionados por el puerto único, sin apenas recibir productos peninsula- res, el contacto con Saint-Domingue les proporcionaba todo aquello que an- helaban. Si además sus vacas, toros, yeguas y cerdos recibían una cotización superior a la que podrían obtener en Santo Domingo, poco importaban la H[LVWHQFLD GH JXHUUD R QR ORV LPSHGLPHQWRV OHJDOHV ODV yUGHQHV FRHUFLWLYDV \ ODV JXDUGLDV IURQWHUL]DV SDUD FRQWLQXDU FRQ XQ WUiÀFR EHQHÀFLRVR 176 Nacen así las dos tendencias características del comercio de ganado con 6DLQW 'RPLQJXH TXH \D KHPRV H[SXHVWR HQ SiJLQDV DQWHULRUHV 3RU XQ ODGR HO intento de las autoridades de Santo Domingo por impedir, o en su defecto con- trolar, el paso ilegal de animales a la colonia francesa, ante lo cual reconocían su impotencia 177 pues hubo continuos decomisos de ganado en tránsito. 178 Por otro, los deseos de Cotuí, La Vega, Hincha, Bánica, Santiago, San Juan y Neiba de vender libremente sus reses y jumentos, obteniendo a cambio dinero, ro- pas, objetos suntuarios o esclavos para dedicarlos a las labores agrícolas. 179 En medio quedaban los franceses, necesitados del abasto cárnico, pero para quienes la dependencia de los españoles en materia alimenticia comen- zaba a ser una cuestión molesta. Reveladora es la declaración de un funcio- nario francés. Tras relatar el fructífero intercambio mercantil entre hispanos y galos durante años, y a satisfacción de ambas partes, informaba que los DQLPDOHV HVSDxROHV KDEtDQ DOFDQ]DGR SUHFLRV H[RUELWDGRV D FDXVD ©GHO GHVHR pueril que nuestros colonos demuestran de tener bellos caballos, mulas, etc. Y yo estoy seguro de que vuestra señoría se sorprenderá cuando sepa que por este comercio los españoles sacan todos los años más de 500,000 libras de este departamento solo, cosa que me ha parecido siempre muy considerable y un DEXVR TXH VH GHEH UHIRUPDUª 180 Los cincuenta primeros años del siglo XVIII transcurrieron casi en su totalidad sin que nadie abordara convenientemente la cuestión. Las acu- saciones mutuas entre los dos grupos antes citados, los unos achacando la IDOWD GH FDUQH HQ OD FDSLWDO D OD H[WUDFFLyQ GH JDQDGR D 6DLQW 'RPLQJXH \ ORV otros denunciando a gobernadores, comandantes, capitanes y cabos de la

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