Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 367 cuarto de millón de cabezas vacunas es un logro encomiable y espectacular que resiste incluso la comparación con regiones ganaderas de Nueva España como Guadalajara (110,000 km 2 y más de dos millones de cabezas), 100 y supera ampliamente a otras zonas como Sonora (120,900 cabezas) y Nueva Vizcaya (80,000 cabezas). 101 3RU RWUR ODGR SXHGH FRQVLGHUDUVH XQ JUDQ p[LWR TXH ORV FULDGRUHV FRQVL - guieran mantener el auge ganadero pese a las frecuentes trabas interpuestas por muchos de los gobernadores de Santo Domingo, que no supieron activar \ SODQLÀFDU FRQYHQLHQWHPHQWH OD SULQFLSDO IXHQWH GH HVWtPXOR HO FRPHUFLR de ganado con Saint-Domingue. El gobernador José Solano (1771-1778), que al principio de su mandato se mostró reticente con el suministro de ganado a los franceses, reconocía en 1776 cómo la prohibición de comerciar mulas y FDEDOORV FRQ ORV JDORV KDEtD KHFKR GHFUHFHU OD FUtD GH HVWRV DQLPDOHV $ ÀQ GH remediar el mal solicitaba poco después que se autorizara la venta de todo WLSR GH EHVWLDV \ ©TXH ORV SXHEORV IURQWHUL]RV SXHGDQ YHQGHU D ORV IUDQFHVHV su caza y pesca, y los víveres de primera necesidad y las maderas para sus REUDV FLYLOHVª 102 Una serie de datos corroboran el apogeo ganadero de la segunda mitad del siglo. Por ejemplo, legal o ilegalmente nunca cesó el abastecimiento de ga- nado a la colonia francesa, ya fuera de manera periódica con el envío en 1762 de 800 reses mensuales a Cap Français a causa de la guerra contra Inglaterra 103 o con la promesa de remisión, en 1774, de una importante cantidad de reses (14,000) si el pago se efectuaba en moneda de nuevo cuño y en esclavos ne- gros. 104 Y citemos también la sorprendente declaración de José Guzmán, ve- cino de San Miguel de la Atalaya, que en 1783 alegaba el supuesto privilegio de los habitantes de esta villa de poder vender su ganado a los franceses, tras OD FXDO VH VROLFLWy OD DSHUWXUD GH XQ H[SHGLHQWH D ÀQ GH DYHULJXDU OD YHUDFLGDG de este privilegio. 105 Nunca hubo el menor problema para el aprovisionamiento de carnes a di- YHUVDV HVFXDGUDV FRPR D OD ÁRWD DO PDQGR GH -RDTXtQ 0DQXHO GH 9LOOHQD VXUWD en Ocoa 106 y al ejército del Conde de Gálvez acampado en Saint-Domingue. 107 Igualmente se proporcionó ayuda a Puerto Rico 108 \ ODV H[SRUWDFLRQHV GH FXH - ros no sufrieron merma alguna a lo largo del período. 109 No olvidemos que cuando se alude a la decadencia de la ganadería, a la falta de abastos, hay muchos intereses en juego. Un hatero de Hincha, Bánica, o de cualquier otra ciudad ganadera podía hablar de catástrofes, de ruina, de pérdida de animales, pero un porcentaje elevado de su declaración sería en- gañosa. Con esta argucia estaría buscando evadirse de la obligación del envío de sus bestias a la ciudad de Santo Domingo, disponiendo de este modo de
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