Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 361 reses que cada uno tuviese. Una vez señalada la cifra correspondiente, todos los años, o de seis en seis meses, los ganaderos debían comparecer ante las autoridades municipales aportando las pieles de los perros indicados, pues en su defecto podrían ser multados. Los perros jíbaros serán otras de las cau- VDV DGXFLGDV SDUD MXVWLÀFDU OD IDOWD GH FDUQH HQ OD FLXGDG GH 6DQWR 'RPLQJR (O JREHUQDGRU &DVWUR KDEODED GHO H[FHVLYR Q~PHUR GH HVWRV FDQHV TXH KXER durante su mandato y su facilidad de procreación. 72 3HVH D WRGDV HVWDV PHGLGDV HQ D~Q VH VHJXtD KDEODQGR GHO H[FHVLYR Q~PHUR GH SHUURV VDOYDMHV FRPR XQD GH ODV FDXVDV GH ODV GLÀFXOWDGHV GH SUR - FUHDFLyQ GHO JDQDGR GH +LQFKD /D UDWLÀFDFLyQ GH ODV yUGHQHV DQWHULRUHV SRU HO JREHUQDGRU =RUULOOD HQ QRV GHPXHVWUD OD SHUVLVWHQFLD GHO PDO 73 que fue amainando a medida que aumentó la población y se colonizaron parajes abandonados. 74 En este sentido no hubo falta de interés de los hacendados por erradicar un daño perjudicial para ellos. La despoblación, la dispersión de algunas estancias y su poca o nula relación con los centros urbanos, los LQWULQFDGRV PRQWHV OD H[XEHUDQWH YHJHWDFLyQ OD DEXQGDQWH PDOH]D ODV ULFDV espesuras y los cerrados bosques servirían de refugio ideal a dichos jíbaros. Solo cuando la colonización fue alcanzando zonas inhabitadas se procedió a desbroces masivos, se multiplicaron los predios y emergieron ciudades nue- YDV HQ WHUUHQRV RWURUD LQKyVSLWRV HO SUREOHPD WRFy D VX ÀQ No podemos establecer con rigor una génesis y topología de las enfer- medades del ganado en Santo Domingo. Sánchez Valverde achacaba al aban- dono de las reses despellejadas y a la corrupción de su carne la aparición de ©XQRV PRVFRQHV YHUGRVRV \ GRUDGRV VHPHMDQWHV D ODV FDQWiULGDV TXH OODPDQ ORV QDWXUDOHV PRVFDV GH JXVDQR SRUTXH HQ FXDOTXLHUD SHODGR R H[FRULDFLyQ que padezca el animal, sea vacuno, caballar o de cerda, se sienta la mosca y depone su simiente, la cual se anima en gusanos que van royendo y ulcerando DO DQLPDO KDVWD PDWDUOHª 75 Sin embargo, hemos encontrado distintas noticias acerca de los perniciosos efectos de esta epidemia que diezmaba al ganado porcino y vacuno. Las enfermedades, como ocurría con los perros jíbaros, solían hacer aparición en los períodos de sequías, cuando la muerte de animales era más IUHFXHQWH H[WHQGLpQGRVH SRU GRTXLHU \ DIHFWDQGR D XQ Q~PHUR FRQVLGHUDEOH de reses. Así, el gobernador Rocha nos relata una epidemia de gusanos que asoló al ganado de cerda, 76 mientras que por su parte el gobernador Castro UHÀHUH ODV GH XQ ©JXVDQR \ XQD FXFDUDFKD EODQFD TXH DWDFD DO JDQDGRª 77 En estas circunstancias se procuraba siempre un control de los animales para evitar la aparición de procesos infecciosos entre la población, si bien la
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3