Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 347 \ DGHPiV VLQ ©KDFHU JUDQGHV JDVWRV HQ YHVWLPHQWDV SXHV HO FiOLGR FOLPD ORV SRQH HQ HO FDVR GH QR DGYHUWLU QLQJXQD GH ODV HVWDFLRQHV GHO DxRª 11 En Santo Domingo, las vidas de señores y siervos en ocasiones se confun- dían. En los niveles bajos de la sociedad dominicana, y en especial en las zonas rurales, el sentimiento de diferenciación no fue tan fuerte como en villas y ciu- GDGHV Pi[LPH FXDQGR HO SHTXHxR SURSLHWDULR SRGtD VHU XQ PXODWR R QHJUR liberado que por circunstancias propicias había accedido al dominio de tierras sin olvidar sus orígenes o sin haber asimilado todavía su nuevo estatus. (O IUDQFpV 9LQFHQW QRV UHODWD GHPRGR JUiÀFR OD FDVD \ FRVWXPEUH GHO KDWHUR GRPLQLFDQR HQ ©YLYLHQGR > @ HQ FDEDxDV PDODV DELHUWDV D OD LQWHPSHULH y de las cuales las mejores no les cuestan más que un poco de trabajo fabri- carlas [...], sus bohíos, sin puertas ni ventanas, son una semejanza de nogales alineados sembrados verticalmente en tierras y sujetos juntamente en medio de otros horizontales, a los cuales, los verticales son atados con la útil liana de los bosques, la bella y amplia yagua forma su tejado impermeable al agua [...]. El OHFKR RUGLQDULR GHO KDWHUR HV XQ VLPSOH FXHUR GH YDFD SUHÀHUH HO SOiWDQR OD batata, la leche y la carne secada al sol [...] los demás muebles de su uso [son] [...] calabazas, caconnes [sic] y otros frutos del país, los cuales le procuran en todas sus formas todas sus vasijas y muebles indispensables para sus necesidades diarias, la menor tabla, frecuentemente, un largo tronco de árbol les sirve de mesa, en torno a la cual se sientan pocas veces, pues lo más frecuente es hacerlo VREUH OD RVDPHQWD EODQFD \ GHVFDUQDGD GH XQD FDEH]D GH UHVª 12 La veracidad de la descripción de Vincent queda patente en el cuadro 1. El hatero Antonio Vázquez poseía un ingenio, caballos, chivos, 110 reses y acciones que le conferían cierta propiedad sobre determinados lugares, es decir, que gozaba de una situación económica buena. Su casa, sin embargo, HUD ©XQ ERKtR GH WDEOD PDOWUDWDGRª YDORUDGR HQ VROR FXDWUR SHVRV 5HVXOWD curioso el contraste entre la riqueza personal y la miseria del hogar. El sistema de trabajo en el hato también presentaba diferencias, depen- dientes de las características del dueño, si era un individuo de la oligarquía tradicional o un nuevo propietario. Podía variar desde el mantenimiento de un sistema esclavista típico hasta unas relaciones favorecedoras de la manu- misión del esclavo a través de trabajos personales o el pago de una cierta can- WLGDG (Q HO JUDQ KDWR GRQGH H[LVWLHUD XQ PD\RUDO OD PDQR GH REUD HVFODYD HVWDUtD PiV FRQWURODGD H[LJLpQGRVHOH XQ UHQGLPLHQWR HOHYDGR FRQ PLUDV D XQ LQFUHPHQWR FRQWLQXR GH OD H[SRUWDFLyQ \ YHQWD GH ORV H[FHGHQWHV En el mediano y pequeño hato, amo, familiares allegados (esposa, hijos, hermanos, suegros, padres y demás parientes) y esclavos trabajarían juntos y participarían de los mismos esfuerzos y descansos. Esto último permitiría

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