Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
330 7UDQVIRUPDFLRQHV GH OD HVFODYLWXG HQ 6DQWR 'RPLQJR FRORQLDO ese mismo año se conoció otro conato de rebelión de los esclavos de Hincha. Ambos se cuentan entre los impactos inmediatos que produjo la insurrección de los esclavos de la colonia francesa de la isla de Santo Domingo, en 1791, en la reactivación de la sublevación antiesclavista en la colonia española. Dicho levantamiento se irradió en las zonas limítrofes en que operaban los revolu- cionarios bajo la dirección de sus diferentes jefes, a cuyas comunicaciones con -XDQ )UDQFLVFR SULQFLSDO MHIH UHEHOGH 7RXVVDLQW ©-XVpQª \ RWURV GLULJHQWHV hacen referencia los autos de la Real Audiencia. Es probable que los rebeldes pretendieron ganarse una retaguardia movilizada en caso de necesidad. 158 Sin duda la más importante de las sublevaciones de esclavos del período en la colonia de Santo Domingo fue la del ingenio de Boca de Nigua propiedad del Marqués de Iranda, absentista, el cual era administrado por su pariente Juan Bautista Oryazábal, residente en Santo Domingo. Sobre dicha rebelión H[LVWHQ YDULRV HVWXGLRV 159 muchos de los cuales coinciden en señalar que las penas impuestas como castigo a los cabecillas de la misma fueron benignas en relación a los castigos consignados en las leyes. Esto así debido al interés que tenían el propietario y el administrador en conservar el número de esclavos que permitiese en tiempo no muy dilatado reanudar los trabajos del ingenio. Desde luego, ese criterio estuvo presente, aunque no deben obviarse dos aspectos decisivos ya señalados por estudios previos. En primer lugar, lo per- tinente a las leyes y su carga punitiva. Constancio Bernaldo de Quirós en su HVWXGLR VREUH OD SHQDOLGDG HQ HO &yGLJR 1HJUR &DUROLQR DÀUPD ©0X\ VLJOR XVIII SRU VX DUELWUDULHGDG ´EDMR ODV SHQDV PiV VHYHUDVµ >«@ OD OH\ HV \D GH LQVSLUDFLyQ UHJUHVLYDª ([SUHVD OR LQPRGHUDGR GH OD SHQDOLGDG HQ HVWH VLJOR SRU OR TXH ©ORV MXHFHV TXH DO FDER VRQ KXPDQRV KDUiQ OR SRVLEOH \ KDVWD lo imposible, por dejarla de aplicar, y la ley caerá en desuso justamente por H[FHVR GH DPHQD]D SHQDOª 160 (VWD SRQGHUDFLyQ SXHGH H[WHQGHUVH D OD OHJLVOD - ción esclavista vigente del período. En segundo lugar, como puso de relieve la historiadora María Ugarte, los documentos de la época dibujaron aquellos castigos con tintes apocalípticos; de un total de doscientos que componían la dotación de aquel ingenio, catorce esclavos perdieron la vida entre perse- cuciones y ejecuciones, más decenas de ellos que luego fueron sometidos a tormentos y latigazos en la picota: 6LHWH QHJURV PXULHURQ HQ DFFLyQ 2WURV VLHWH ©IXHURQ DKRUFDGRV \ descuartizados, entre ellos el negro capitán y la nombrada reina $QD 0DUtD \ VX PDULGRª (O UHVWR GH OD QHJUDGD WDQWR YDURQHV FRPR KHPEUDV IXHURQ D]RWDGRV ©HQ OD SLFRWD ORV SULPHURV \ ODV VHJXQGDV GHQWUR GH OD FiUFHO D FLHQ \ D FLQFXHQWD D]RWHVª /HV SDVDURQ EDMR OD
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