Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
312 7UDQVIRUPDFLRQHV GH OD HVFODYLWXG HQ 6DQWR 'RPLQJR FRORQLDO (VWD IXH XQD GH ODV SUiFWLFDV FODUDPHQWH LGHQWLÀFDGDV SRU ORV SURSLHWDULRV de esclavos como perjudicial; luego se pretende cortarla por medio de leyes y ordenanzas, aunque al parecer no tuvieron efecto alguno, ya que los arren- GDPLHQWRV VLJXLHURQ VLHQGR IUHFXHQWHV &RPR H[SOLFy 6iQFKH] 9DOYHUGH VH arrendaba para rentabilizar la tierra, puesto que los propietarios carecían de capitales para ponerla a producir por sí mismos, siquiera en pequeña proporción. Lo que caracteriza dicha esclavitud rentista radica en que comporta la salida de la esclavitud. La prioridad del esclavo jornalero es conseguir la ren- WD GHO DPR SHUR DO PLVPR WLHPSR ORJUDED DKRUUDU OR VXÀFLHQWH FRPR SDUD alcanzar la libertad. Como reconoce don Ignacio Caro, en las diligencias para HO FyGLJR TXH SUHSDUDED HO RLGRU (PSDUiQ ©HQWUH ORV QHJURV VH HQFXHQWUDQ algunos de bastante trabajo, y lo son para que les sobre el tiempo de la tarea que se les destina, y aplicarlo al suyo y lograr el precio de su libertad, y de OR FRQWUDULR VH DEDQGRQDQ FRPR ORV GHPiVª 6H FRPSUHQGH TXH HVWH HUD HO problema de fondo que planteaba la modalidad rentista de esclavitud; como planteara el oidor Catani en su informe de 1788: 6H FRPSUDU PXFKRV >HVFODYRV@ FRQ HO ÀQ GH TXH JDQHQ MRUQDO SDUD VX DPR TXH VH UHGXFH D GRV UHDOHV GLDULRV OR GHPiV FHGH HQ EHQHÀFLR GHO mismo esclavo, como propio peculio. Se esfuerzan éstos en el trabajo, R OR TXH HV PiV FRP~Q HQ UREDU \ RWURV H[FHVRV D ÀQ GH FRQVHJXLU HO GLQHUR VXÀFLHQWH SDUD VX OLEHUWDG VH OHV FRQFHGH \ OXHJR VH FRQVLGHUDQ vnos hombres con total independencia, de ésta nace la sobervia y al- tivez que en parte les es genial, de ésta la pereza y ociosidad y de ésta todos los demás vizios que les son consecuentes y naturales. $XQ HQ VX QXHYD FRQGLFLyQ GH OLEHUWRV QR HVFDSDEDQ D OD H[SORWDFLyQ GHO sistema rentista: (VWRV PLVPRV OLYHUWRV DUULHQGDQ XQ SHGD]R GH WLHUUD SRU SUHWH[WR de su ocupación, el arrendador se halla bien, porque percibiendo sus arrendamientos crecidos aumenta a poca costa su caudal, y los arrendatarios nada aplicados al trabajo, para pagar el arrendamiento y mantenerse, destruyen con sus robos las haciendas vezinas, ani- quilan sus ganados y causan mill otros perjuicios, sin que sea fácil el remedio, ya por estar muchas veces sobstenidos por los mismos arrendadores por su propia utilidad, ya porque son tantos en núme- UR TXH HUD SUHFLVD XQD SHUVHFXFLyQ \ H[WLQFLyQ JHQHUDO 141
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