Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
298 7UDQVIRUPDFLRQHV GH OD HVFODYLWXG HQ 6DQWR 'RPLQJR FRORQLDO jornalera. También, el de un esclavo del tesorero Raymundo Esparza, quien se desplazaba a Santo Domingo desde la hacienda de su amo, ubicada a la RULOOD RULHQWDO GHO 2]DPD SDUD HMHUFHU VX RÀFLR GH SHOXTXHUR 119 Otras más JHQpULFDV VH UHÀHUHQ ©D DOTXLOHUHV GH SHRQHV \ EHVWLDV SDUD HO WUDQVSRUWH \ UHJUHVR GH XQRV D RWURV OXJDUHVª FRPR HQ OD YLVLWD D ODV YLOODV \ SDUURTXLDV de 1784, ordenada por el rey y hecha por comisión de la Real Audiencia y HO $U]RELVSR SDUD WUDQVSRUWDU HQVHUHV \ HTXLSDMH ©H[HFXWDGR FRQ SHRQHV EHVWLDV \ GHPiV QHFHVDULRª 120 Una probanza de 1714 sobre los terrenos colindantes a dicho pueblo de /RV 0LQD SHUWHQHFLHQWHV D OD &RPSDxtD GH -HV~V PRVWUy TXH HQ HOORV ©VH KD - llaron más de treinta conucos, todos de los negros del pueblo de San Lorenzo, y ahora sabe, que de orden del padre Francisco Méndez, Rector de dicho Colegio, está labrando en dichas tierras un moreno nombrado Nicolás de la &RQFHSFLyQª 121 $VLPLVPR HQ HO H[WUDFWR GHO H[SHGLHQWH GH $QWRQLR \ 0DQXHO Montaño, herederos del corsario Lorenzo Daniel, contra don Francisco de Acosta, quien fuera administrador de la estancia del primero entre los años 1779 y 1781, un aspecto trató sobre los productos de dicho establecimiento que se comercializaban en la capital. De los cinco testigos presentados por Montaño cuatro eran esclavos de la hacienda, además de Domingo Fernández, DOLDV 3LQR PD\RUDO PRUHQR OLEUH TXLHQ VHJ~Q ORV RWURV WHVWLJRV HUD ©HO TXH PDQGDYD \ GLVSRQtD FRPR DPRª DO UHIHULUVH D ORV WUDQVSRUWHV ©7RGRV FRQ - testan que venía la canoa todas las semanas, pero tres ignoran quántos pesos VH WUDKtDQ GH SOiWDQRV FDVDEH \ OHxD \ GRV WHVWLJRV DÀUPDQ TXH WUDKtDQ VHLV pesos de leña, y sinco de plátanos, que la leña se vendía para comprar las UDVLRQHV GH ORV SHRQHVª (VWRV SHRQHV QR HUDQ VROR ORV HVFODYRV GH OD KDFLHQGD sino también otros jornaleros que realizaban las tareas de manejar la canoa, la carga y descarga, entre otras operaciones. 122 Entre los jornaleros han de incluirse, además, los esclavos ocultos que JDQDEDQ MRUQDO SDUD Vt DXQTXH H[LJXR OR TXH H[SOLFD VX DFHSWDFLyQ \ FRQWL - nuidad. Por último, en lo concerniente a la oposición abierta a la esclavitud jornalera que se observa pasada la primera mitad del siglo XVIII , cabe señalar dos cosas: primero, porque su generalización tendía, en el límite, a la relaja- ción del dominio directo de la masa esclava, como se aprecia en el problema GH ORV HVFODYRV FRQ ©FDVD DSDUWHª VHJXQGR \ PiV LPSRUWDQWH SRUTXH HO VLV - tema parecía conducir al esclavo a ahorrarse en poco tiempo, aumentando así el número de libertos. Añádase que al esclavo jornalero no se le podía tratar FRQ HO OiWLJR HQ FXDOTXLHU FDVR HVWR VHUtD H[FHSFLRQDO 0iV ELHQ VH OH GDED a entender su tarea para que la llevara a cabo durante la jornada que sería
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