Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
297 Historia general del pueblo dominicano TXH HO PDQWHQLPLHQWR GH OD SURSLHGDG HVFODYLVWD HQ HO FRQWH[WR GRPLQLFDQR LPSLGLy ©OD GLVJUHJDFLyQ YLROHQWD GHO VLVWHPD >«@ OR TXH FRQWULEX\y HQ JUDQ medida a la forma lenta adoptada por la esclavitud dominicana para su des- aparición (desde el siglo XVI hasta el XIX ª 115 Por otra parte, da cuenta de la RSRVLFLyQ TXH HQ OD pSRFD FRQFLWy OD H[LVWHQFLD GH OD HVFODYLWXG MRUQDOHUD Desde el siglo XVI el nombre con que se conocieron los esclavos jornaleros IXH HO GH ©JDQDGRUHVª \ WRGDYtD HQ HO XVIII VH ORV WUDWD GH HVFODYRV ©GH JDQDUOHV MRUQDOª HQ ODV 2UGHQDQ]DV SUHSDUDGDV SRU HO &DELOGR GH 6DQWR 'RPLQJR /D SODVWLFLGDG R YHUVDWLOLGDG GH OD HVFODYLWXG MRUQDOHUD TXH UHÀHUH 6LOLp KD VLGR FRQÀUPDGD HQ /DWLQRDPpULFD SRU HVWXGLRV SRVWHULRUHV 116 No obstante su ubi- cuidad por la variedad de los trabajos que realizaban, en la colonia de Santo Domingo las esclavas y los esclavos jornaleros concretos parecen refractarios a las fuentes. Estas hablan de la ampliación del fenómeno y de sus múltiples PDQLIHVWDFLRQHV SHUR UHVXOWD FXHVWD DUULED UHXQLU QRWLFLDV VHULDGDV VLJQLÀFD - tivas sobre actividades de esclavos jornaleros en la sociedad colonial. Desde luego, los contratos de trabajo debieron ser verbales, por lo que no han que- dado registros de los mismos en los libros de notarios ni los ayuntamientos; además de que los amos, en general, han dejado a los propios esclavos que busquen por sí mismos los trabajos. Ello no quita que se les incluya en algunas tareas como la reparación de las murallas, la factoría de tabacos, en las minas, cortes de madera, etc., cuando los trabajos demandaban de forma coyuntural mayor empleo de fuerza de trabajo, pero siempre de manera discreta. Por ejemplo, en 1781, Francisco Ximenes Arroyo, a cargo de la factoría de tabacos GH 6DQWLDJR LQFOX\y HQ ODV FXHQWDV GH HVH DxR SHVRV TXH VH SDJy D ©XQ SHyQ SDUD HO DVHR GH ORV DOPDFHQHVª D UD]yQ GH ©TXDWUR UUHDOHV GLDULRV SRU ORV GR]H PHVHVª $VLPLVPR $QGUpV GH /HFDQGD IDFWRU GH OD PLVPD IDFWRULD HQ Santo Domingo, en sus cuentas de 1779 a 1780, puso una partida de 197 pesos \ UHDOHV ©SRU HO GLDULR GH YQ UUHDO D FDGD XQR GH ORV TXDWUR QHJURV HVFODYRV GHVWLQDGRV HQ HVWD IDFWRUtDª 117 A los jornaleros se les puede localizar en el mundo urbano a través de FLHUWRV RÀFLRV TXH VH UHDOL]DEDQ HQ OD FLXGDG FRPR OD YHQWD GH SDQ D FDUJR GH ODV ©QHJUDV JDQDGRUDVª DVLPLVPR GH P~OWLSOHV RÀFLRV HQ HO iUHD GH VHUYLFLRV como zapateros, peluqueros, sastres, o venduteros de todo tipo, como agua- teros, carboneros, entre otros muchos que realizaban en la ciudad. También IXHURQ FRPXQHV ORV YDVRV FRPXQLFDQWHV HQ TXH OD DFWLYLGDG MRUQDOHUD ÁX\H del mundo rural al urbano y viceversa. Es el caso de los esclavos que venían a vender productos al mercado de la ciudad por encargo de sus amos. Este tipo de actividad, sin embargo, quedó prohibido a partir de las ordenanzas del Cabildo de SantoDomingo de 1786, 118 que buscaban poner freno a la esclavitud
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