Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
287 Historia general del pueblo dominicano […] quedando en la libertad que hoy gozan se les procure atraer por medios suaves para que se reduzcan a población y vida cristiana, política y sociable, prometiéndoles si fuere necesario su indulto en mi real nombre, y que conseguido que sea, se pongan al cuidado de algunos vecinos honrados que se encarguen de su enseñanza y de que se ocupen en los trabajos y cultivos de los campos a proporción GH VXV IXHU]DV \ FRQVWLWXFLyQ GH FDGD XQR D ÀQ GH HYLWDU OD RFLRVL - dad, y de que puedan adquirir por si propios el sustento, dándoles buen trato y acogida que corresponde a la piedad cristiana, en cuya consecuencia os ordeno y mando, observéis, cumpláis y ejecutéis puntual y efectivamente esta mi real resolución. 98 Con otras prevenciones que indicaba a continuación para la seguridad de la colonia. Esta no fue la única vez que el gobernador Azlor cometía un desliz reprensible. También lo hizo en otra oportunidad en relación al mismo asunto, cuando involucró al gobernador de la colonia francesa Conde d`Staing, que motivó la intervención del monarca francés. Este desliz mereció que el bailío frey Julián de Arriaga, en nombre del rey, reprochara duramente a Azlor. (Q UHVSXHVWD D VX FDUWD HO JREHUQDGRU VH GLVFXOSDED ©SRU PL HTXLYRFDFLyQ \ PDOD LQWHOLJHQFLD TXH GL D OD FpGXOD GH GH RFWXEUH GH ª \ UHLWHUDQGR VXV H[FXVDV WUDWy GH MXVWLÀFDUVH &RQÀHVR FRQ VXPR GRORU \ FRQIXVLyQ PtD PL HTXLYRFDFLyQ \ PDOD inteligencia de la citada cédula […]. La primera nació de que mi in- tención en la carta de 18 de octubre de 1760 era pedir facultad para vender indiferentemente todos los negros franceses que se hallaren en el dominio español y que en adelante se pasasen a ellos y se depo- sitase el dinero hasta que los amos legítimos los reclamasen, y si no lo hacían dentro de un año o el término que pareciere a S. M. señalar, quedase el esclavo bien vendido y su precio entrase en cajas reales, lo que me parecía muy útil […]. 99 Más adelante, el gobernador Joseph Solano también reclamó al gobernador de Saint-Domingue el cumplimiento del tratado con los franceses en lo tocante a la frontera 100 y aun prohibió la entrada a los franceses en el territorio español, en represalia por las continuas incursiones. Como de costumbre, el punto que más lastimaba al interés de los franceses se refería a los esclavos fugitivos, cuya devolución fue suspendida hasta tanto no se respetara dicho tratado. En carta de 1775 dirigida al gobernador de la colonia francesa, Solano escribe al respecto:
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