Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 243 francés y de las Antillas foráneas a cambio de productos locales, tales como el tabaco, las carnes, los pescados o por madera. Esa conciencia de identidad diferenciada al margen del monopolio espa- ñol la proporciona la conversión de Monte Cristi en puerto neutral durante GLH] DxRV 'LR SLH D XQ WUiÀFR LQXVLWDGR GXUDQWH HVD HWDSD TXH FRQWLQXy JUD - cias a la concesión del libre comercio en 1778 y de la escala del buque correo que partía mensualmente de La Coruña y paraba en Santa Cruz de Tenerife. 6X SURVSHULGDG GHULYy GHO WUiÀFR FRQ ODV FRORQLDV H[WUDQMHUDV GHO &DULEH \ de América del Norte, hasta tal punto que generó un serio debate en Saint- Domingue entre comerciantes partidarios de la continuidad del monopolio mercantil francés y sus opositores, que querían ampliar sus negocios hacia las colonias británicas, aunque eso supusiese en la práctica la ruptura de tal hegemonía. El puerto fronterizo se consolidó con una clase mercantil surgida GH HVH WUiÀFR GH LQWHUPHGLDFLyQ FRQ ODV $QWLOODV KRODQGHVDV GDQHVDV \ EULWi - nicas, América del Norte y Saint-Domingue. En la segunda mitad del siglo XVIII en todo el horizonte del país se dieron los pasos para proporcionar una alianza estable de intereses entre los sectores GLULJHQWHV GH ODV UHJLRQHV TXH YLYtDQ GHO WUiÀFR IURQWHUL]R \ ODV FDSLWDOLQDV /D burocracia militar y jurídica capitalina, enlazada por vía matrimonial con su decadente oligarquía tradicional, al mismo tiempo que ansiaba convertir con HVFDVD HIHFWLYLGDG OD UHJLyQ SUy[LPD GH ORV LQJHQLRV HQ XQ iUHD KHJHPRQL]D - da por la economía de plantación azucarera y cacaotera, pactó con las clases dirigentes de los pueblos de frontera y del Cibao la legalización en la práctica GHO WUiÀFR OLEUH GH SURGXFWRV PDQXIDFWXUDGRV GH HVFODYRV \ GH DOLPHQWRV en trueque de ganado, tabaco, madera y otras producciones dominicanas a cambio del pago de un canon. Tal fue la tolerancia que se dio una integración cada vez más nítida, como se puede apreciar en el creciente papel de los ci- baeños en la política capitalina y la conversión de muchos linajes capitalinos, FRPR ORV *XULGL HQ ORV PD\RUHV H[SRUWDGRUHV GH JDQDGR YDFXQR HQ OD UHJLyQ fronteriza. Los tumultos de 1721, como primer paso y la llamada revuelta de ODV KDULQDV GH HMHPSOLÀFDQ SDOSDEOHPHQWH OD LQYLDELOLGDG HQ OD SUiFWLFD GH ORV LQWHQWRV GHO SRGHU PHWURSROLWDQR SDUD PRGLÀFDU HQ SURYHFKR GHO PR - nopolio ese estatus quo que parecía consolidarse en la sociedad dominicana con anterioridad al Tratado de Basilea. Los tumultos de 1721 y la revuelta de las harinas de 1778 fueron en realidad dos pruebas de fuego del modelo económico de Santiago, del área fronteriza y del conjunto del Cibao en sus relaciones con la colonia francesa. Su economía giraba en torno a tales intercambios y cualquier intento de im- SRQHU XQD PRGLÀFDFLyQ HQ WDO UpJLPHQ RULJLQDED LQPHGLDWDPHQWH WHQVLRQHV

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