Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
208 0LJUDFLRQHV \ FDPELRV GHPRJUiÀFRV /D FRQVROLGDFLyQ GH XQ SXHEOR /D DUULEDGD GH QXHYDV IDPLOLDV D ÀQDOHV GHO VLJOR XVII y principios del XVIII GHFLGLy ÀQDOPHQWH D OD &DSLWDQtD *HQHUDO D SURFHGHU D OD UHIXQGDFLyQ GH +LQFKD HQ ODV UXLQDV GH /DUHV GH *XDED HQ 6REUH XQD H[WHQVD VDEDQD con un ecosistema muy propicio para el auge de la cabaña ganadera prospe- UDUtD XQD FRPDUFD TXH WHQGUtD HQ OD H[SRUWDFLyQ GH JDQDGR D 6DLQW 'RPLQJXH la fuente primordial de su riqueza. Nuevas familias emigrantes se fueron ins- talando en ella, especialmente desde 1730, fecha a partir de la que los fondos GHO VLWXDGR PH[LFDQR IXHURQ HPSOHDGRV SUHIHUHQWHPHQWH SDUD VX WUDVODGR \ DVHQWDPLHQWR (OOR H[SOLFD TXH +LQFKD DOFDQ]DVH HQ XQD SREODFLyQ GH 3,092 personas. Punto capital en esa controversia fue el control de las nuevas poblaciones formadas por inmigrantes recién llegados o por antiguos vecinos de esa zona. En apenas una década surgieron San Rafael de la Angostura, Las Caobas y San Miguel de la Atalaya, las tres como Hincha situadas en la actual Haití, a una distancia considerable de la actual línea fronteriza. La primera, erigida en 1761, fue iniciativa del capitán general Azlor, para la que fueron conducidas familias desde Canarias. El considerable incremento de las familias canarias en las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo XVIII llevó a Azlor a solicitar en 1763 la paraliza- FLyQ GH OD DUULEDGD GH QXHYRV FRQWLQJHQWHV FRQ FDUJD DO VLWXDGR PH[LFDQR No obstante, los buques canarios las siguieron trayendo por lo menos hasta 1765 con cargo al llamado tributo de sangre. Su número era tal en noviem- bre de 1763 que, después de erigir San Rafael y reforzar el poblamiento de Monte Cristi, Azua y Puerto Plata, quedaban sin distribuir 292 personas. La H[SDQVLyQ HFRQyPLFD GH OD UHJLyQ IURQWHUL]D DWUDtD FDGD YH] PiV D QXHYRV LQ - migrantes canarios, que seguirían llegando a la zona atraídos por la llamada de sus parientes y por las posibilidades de futuro que se les abrían. Ya no era QHFHVDULR TXH OD &RURQD FRVWHDVH OD IXQGDFLyQ GH QXHYRV SXHEORV ([LVWtDQ SDUWLFXODUHV TXH SRU VXV EHQHÀFLRV HVWDEDQ LQWHUHVDGRV HQ HULJLUORV (VH IXH HO FDVR GHO Q~FOHR GH /DV &DREDV SUy[LPR D %iQLFD SURPRYLGR HQ SRU el militar Fernando Espinosa, que mereció los recelos de la élite de Hincha encabezada por su mayor propietario, José Guzmán. La última fundación fue San Miguel de la Atalaya, erigida en el mismo año de Las Caobas. Nació en una hacienda fronteriza de José Guzmán, en el territorio más occidental de la colonia española. Instaló en ella a 40 familias para las que proporcionó casas, tierras y un ejido. En la frontera sureña Azua era la única localidad que logró a duras penas VXEVLVWLU D ÀQDOHV GHO VLJOR XVII . Reforzada su población con familias canarias GHVGH ÀQDOHV GH HVD FHQWXULD HQ HO SURSLR $]ORU OOHJy D WUDVODGDU D HOOD
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