Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

186 (O FRODSVR GH OD VHJXQGD PLWDG GHO VLJOR XVII ©TXH VH SURFXUHQ FRQJUHJDU HQ SXHEORV ORV GLVSHUVRV \ YDJDEXQGRV SRU ORV LQFRQYHQLHQWHV TXH RULJLQD VX YLGD EUXWDO \ OLFHQFLRVD >«@ª Y siendo muy fácil fomentar una población antes que destruir la ya formada, se decidió que no era conveniente forzar la desaparición de esta. 87 La presencia de un pequeño núcleo de población de esclavos huidos de los IUDQFHVHV D ORV TXH VH OHV UHFRQRFtD VX OLEHUWDG EHQHÀFLy D OD SROtWLFD FRORQLDO HVSDxROD SRU HO DSRUWH GHPRJUiÀFR TXH VXSXVLHURQ 88 0HVWL]DMH \ SURFHVR GH PXODWL]DFLyQ HQ OD SREODFLyQ GRPLQLFDQD (1650-1700) &RQIRUPH VH DFHUFDQ ODV GpFDGDV ÀQDOHV GHO VLJOR XVII , el fenómeno del mestizaje, presente desde el siglo XVI , se acelera en la porción oriental de la isla. Un alto porcentaje de la población del Santo Domingo español lo constituirían los mulatos, fruto de las frecuentes uniones entre blancos (con menos prejui- cios que otros colonizadores y muy escasos de mujeres españolas) y negras, esclavas en principio. Pronto se convirtieron los mulatos en el elemento más representativo, aparte del más numeroso y creciente de la sociedad insular. Este proceso tuvo lugar, al menos en buena parte, por la liberación de escla- vos que, convertidos en libertos, se establecían en el campo y en las ciudades. Unos lo hacían como agricultores de pequeños conucos, incluso propietarios GH KDWLOORV R HMHUFLHQGR FRQ HO WLHPSR GLYHUVRV RÀFLRV (VWR VXFHGtD WDQWR HQ el campo como en la ciudad, ya sea en la capital o en Santiago u otros pocos núcleos de población de menor importancia. La huida de otros esclavos que se convirtieron en cimarrones engrosó asimismo este nuevo elemento étnico que alcanzaba aun bajo dominio de España, un grado mucho más alto que en las otras Antillas Mayores y hace que se vaya consolidando el mestizaje en la sociedad hispano-dominicana ya en el último tercio del siglo XVII . Se consideraban criollos los nacidos en la colonia española, tanto los blancos des- cendientes de los españoles llegados en el siglo XVI como los negros y mulatos descendientes a su vez de esclavos africanos o de ladinos (esclavos bautiza- dos, procedentes de la metrópoli). Moya Pons se ocupa en varias de sus obras del temprano proceso de mulatización de la sociedad insular en la zona oriental, aún más marcado en la población dominicana de la capital. En conjunto, el grupo de gente de color, mestizos, esclavos negros, pardos, y mulatos libres, representaba un porcen- taje altamente mayoritario de la población total de la colonia. Según datos deducidos de una relación de 1679, el 69 % de aquella lo componían dicho grupo de color, del que desciende la mayor parte del pueblo dominicano. En

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