Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
166 (O FRODSVR GH OD VHJXQGD PLWDG GHO VLJOR XVII 1679 27,669,472 maravedíes. 1682 Robados dos situados. 1683 76,300 pesos adelantados, por lo robado (207,537,632 maravedíes). 1687 122,000 pesos (33,184,000 maravedíes). 1688 Robado (adelantan 46,000 pesos el 13 de octubre; 12,512,000 maravedíes). 1690 70,000 pesos (con López de Gijón al mando de la Armada). 1691 70,000 pesos (19,040,000 maravedíes). 1692 70,000 pesos (19,040,000 maravedíes). 1693 62,000 pesos de los 70,000 asignados (16,864,000 maravedíes). 1694 No llegó. 1698 943,965 reales y 17 maravedíes. 1699 No llegó; se suplió con 561,374 maravedíes. 0RWtQ HQ HO SUHVLGLR GH 6DQWR 'RPLQJR Fue este uno de los sucesos de mayor resonancia relacionado con la or- ganización militar de la Española en la segunda mitad del siglo XVII y tuvo amplia repercusión en la vida de la capital. El origen de esta sublevación fue el descontento de los soldados por haber recibido sus salarios en 1661 con más de dos años de retraso y muy reducidos. Se acusó al presidente-gobernador Balboa de que había ordenado al maestre de la plata, Francisco Sánchez de Calderón, que de los 179,320 pesos del situado, el más alto que, hasta enton- ces, se había dispuesto para Santo Domingo, se emplease una parte conside- rable en adquirir diversos géneros, en especial ropas, en Cartagena. Hízose así, llegando a Santo Domingo en plata solo 124,189 pesos, en julio de 1661. El gobernador, de lo que se debía a los soldados del presidio, solo les dio cinco pagas, de 55 pesos cada una. Se les entregaron en mano, quedando reducido cada salario a 30 pesos, recogidos por el sargento mayor Lucas de Berroa. Luego los sargentos de cada compañía llevaron a los soldados a la tienda de Jerónimo Pacheco, donde se entregó a cada uno ropa de mala calidad, en con- tra de su voluntad, por valor de 30 pesos. Lo poco que quedaba a cada soldado WUDV HVWD WUDQVDFFLyQ REOLJDGD QR HUD VXÀFLHQWH SDUD VDOGDU ODV GHXGDV FRQWUDt - das durante la espera del situado. Tardó Balboa nueve meses en ingresar la diferencia en las Cajas Reales y mientras tanto se vendieron las mercancías adquiridas en Cartagena en diversas tiendas de la ciudad con la mediación del citado testaferro J. Pacheco. Llevados por el descontento ante semejan- te situación los soldados se reunieron en el matadero y en San Francisco y
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3