Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

Historia general del pueblo dominicano 161 prometidos, en el navío 1XHVWUD 6HxRUD GH *UDFLD , de Juan Bautista Mascarúa. Desde esta fecha hasta 1713, no se recibieron refuerzos desde la metrópoli, por otra parte enzarzada en la Guerra de Sucesión (1700-1713). 30 Terminaba así el siglo sin que los efectivos militares de la Española alcan- zasen la cifra de 500 hombres, ni aun incluyendo en ella las mencionadas tro- pas de la banda norte y de la banda sur, las de buscadores, ni la compañía de caballería de la capital. Señalaremos que ni esa cifra del medio millar habría sido la adecuada para la defensa de una plaza militar de las características de Santo Domingo español. En 1699 la dotación del presidio era de 398 soldados, según un informe, dirigido al rey, del gobernador y capitán general Severino de Manzaneda. 31 Resultaba muy difícil el mantenimiento de la dotación del SUHVLGLR DVt FRPR GH ODV UHVWDQWHV IXHU]DV PLOLWDUHV H[LVWHQWHV HQ OD ]RQD HV - pañola de la isla entre otras causas por las ya sabidas, pero siempre determi- QDQWHV GH OD LUUHJXODU H LQVXÀFLHQWH FRPXQLFDFLyQ FRQ OD PHWUySROL \ FRQ HO UHVWR GH $PpULFD \ ODV FRQWLQXDV GHVHUFLRQHV GH VROGDGRV \ RÀFLDOHV TXH VH refugiaban en los montes con la complicidad de los vecinos o se escondían en la embarcaciones ancladas en el puerto. Para evitar esto, al tenerse noticia de la llegada de un navío al puerto de Santo Domingo, se pasaba repetidamente revista a las compañías del presidio. Hay otro aspecto referente a los militares destinados a aquel presidio que GHEHPRV FRQVLGHUDU $XQTXH VX Q~PHUR QR HUD VXÀFLHQWH SDUD FRQÀDU HQ TXH la plaza estaría bien defendida, sí bastaba para desempeñar un importante papel en la vida cotidiana y en la sociedad dominicana, tan disminuida desde HO SXQWR GH YLVWD GHPRJUiÀFR LQVXÁDURQ HQ DOJXQRV DVSHFWRV QXHYD YLGD D HVD VRFLHGDG FRPR HQ HO FDVR GH ORV PDWULPRQLRV GH RÀFLDOHV GHO HMpUFLWR GH origen peninsular con miembros de la élite criolla. E L SITUADO Y SU REPERCUSIÓN SOCIAL Casi la única fuente de ingresos para la Española fue, desde 1608, el si- tuado , socorro periódico que por orden de la Corona prestaba el virreinato de Nueva España. Este primer pago tras las tristemente famosas Devastaciones, alcanzó la suma de 19,200 ducados, destinados al abono de los salarios de la tropa y al arreglo y sostenimiento de dos navíos para la defensa de las costas. En el mismo año una Real Cédula aprobó que se situasen también en las Cajas 5HDOHV PH[LFDQDV ORV VXHOGRV GH ORV FRPSRQHQWHV GH OD $XGLHQFLD GH 6DQWR

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3