Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II
Historia general del pueblo dominicano 159 MXVWLÀFDU VX GHFLVLyQ GH GHVKDFHU DPEDV DJUXSDFLRQHV EDViQGRVH HQ OD IDOWD GHO VLWXDGR \ RWURV PHGLRV DVt FRPR SRU ©KDEHU SDFHV FRQ ORV IUDQFHVHVª En 1689 estalló de nuevo la guerra entre Francia y España, sufriendo repetidas incursiones de los franceses la villa de Guaba. Atendiendo a las quejas de Robles sobre este asunto, ordenó Carlos II el inmediato restablecimiento de las tropas de las bandas norte y sur de la Española. La Real Cédula que conte- QtD HVWDV yUGHQHV HVSHFLÀFDED TXH SRGtDQ VHUYLU HQ GLFKDV WURSDV DGHPiV GH soldados peninsulares y forasteros, los naturales de la isla, aunque en menor número que aquellos y sin que gozasen de privilegio alguno por su condición. Insistía el rey en la necesidad de procurar desalojar a los franceses de Guaba. 26 +DVWD ÀQHV GH VLJOR HVDV WURSDV QR SDGHFLHURQ PiV DYDWDUHV (Q OD compañía de la banda norte contaba de nuevo con 30 soldados que cobraron por un año de servicios 6,684 reales y el capitán a su mando, Antonio Cid, 864 reales. En el mismo año, la tropa de la banda del sur contaba con 28 soldados, cobrando un salario algo más alto que los de la del norte, 8,080 reales, y su cabo principal, el capitán Francisco Hernández de Torres, 960 reales. Al año siguiente, la del sur seguía con el mismo número de hombres mientras que OD GHO QRUWH HVWDED IRUPDGD SRU WUHLQWD \ GRV \ ORV RÀFLDOHV VHJXtDQ VLHQGR los mismos. Los salarios que recibieron, en conjunto, por los servicios este año fueron respectivamente de 10,848 y 10,208 reales. 27 /RV RÀFLDOHV GH HVWDV tropas gozaban de alto prestigio social en Santo Domingo. Las tropas de buscadores actuaron también en la segunda mitad del siglo XVII y su misión consistía en localizar y apresar los esclavos negros fugitivos y cimarrones, siguiendo su rastro hasta los manieles donde se refugiaban y en los que los fugitivos formaron pueblos organizados. Solían estar formadas SRU XQRV RFKR R GLH] KRPEUHV \ XQ FDER X RÀFLDO DO IUHQWH GH HOORV (Q HO Cabildo de la ciudad de Santo Domingo solicitó, de acuerdo con sus ordenanzas municipales, conservar su prerrogativa de nombrar al cabo que las mandaba. 28 'RWDFLyQ GHO SUHVLGLR GH 6DQWR 'RPLQJR HQWUH \ A mediados de siglo, contaba el presidio con dos compañías de infan- WHUtD ÀMD \ DOJXQRV DUWLOOHURV DO PHQRV VH QHFHVLWDEDQ KRPEUHV $ VX PDQGR HVWDED OD Pi[LPD DXWRULGDG PLOLWDU SRU GHEDMR GHO FDSLWiQ JHQHUDO XQ sargento mayor, mientras que al frente de cada compañía había un capitán \ ORV FRUUHVSRQGLHQWHV DOIpUHFHV TXH FRQVWLWXtDQ OD ©SULPHUD SODQDª (QWUH el personal subordinado se hallaban, aparte de los soldados, pajes, pífanos y tambores, aunque no siempre se cubrían estas plazas en su totalidad. Las levas para la Española solían hacerse en la Nueva España, debiendo socorrer
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