Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

156 (O FRODSVR GH OD VHJXQGD PLWDG GHO VLJOR XVII entre sí, o al desplazarse sobre la hojarasca, la enorme cantidad de cangrejos que se movían por las noches en la playa de Haina. Se dice que los atacantes FUH\HURQ TXH HVH UXLGR SURYHQtD GH XQ HMpUFLWR GH ODQFHURV TXH VH DSUR[LPDED y huyeron despavoridos hacia sus naves. 17 Al rememorar esta página de la historia de la Española cabe pensar que quizás sea el momento más decisivo que vivió Santo Domingo en toda la época colonial. De haber logrado tomar la ciudad los hombres de Penn y Venables, la isla entera se hubiese convertido en colonia inglesa, como suce- dió con Jamaica. La población movilizada: milicias, cincuentenas, tropas de la banda norte y la banda sur y tropas de buscadores En el ámbito de la organización militar de la Española, desempeñaron un papel destacado las milicias ciudadanas . Se recurrió a la formación de es- WDV DJUXSDFLRQHV DUPDGDV GH FLYLOHV FRQ HO ÀQ GH SDOLDU OD HVFDVH] GH WURSDV para la defensa del territorio. En ellas se integraban voluntariamente todos los vecinos de cada municipio que fuesen capaces de empuñar las armas. En el siglo XVII VX DFWXDFLyQ IXH UHOHYDQWH HQ 6DQWR 'RPLQJR DQWH OD LQVXÀFLHQWH dotación de su presidio. Sobre estas agrupaciones que podrían considerarse paramilitares, al menos en algunos aspectos, recayó en gran parte la defensa GH ODV FRORQLDV DPHULFDQDV SHVH D TXH HQ JHQHUDO QR UHFLEtDQ VXÀFLHQWH LQV - trucción militar para el enfrentamiento armado. En la década de los setenta se reglamentó para la América española en general la actividad de las milicias. /RV RÀFLDOHV SHUWHQHFtDQ HQ VX PD\RUtD D ORV PiV DOWRV HVWUDWRV GH OD HVFDOD social, aunque su salario era solo la mitad del que recibían los de las tropas regulares. En 1662 el arzobispo de Santo Domingo llegó a solicitar permiso del monarca para que los clérigos capaces de manejar armas (o que dispu- siesen de ellas, según el contenido de otro documento del mismo tenor) se alistasen en las milicias. 18 &XDWUR DxRV PiV WDUGH FRQ PRWLYR GH ODV ÀHVWDV SRU OD DFODPDFLyQ GH &DUORV ,, PHGLDQWH XQ EDQGR ÀUPDGR SRU HO SUHVLGHQWH gobernador y capitán general Carvajal y Cobos, se citaban hasta cuatro com- pañías de milicias en activo en Santo Domingo. 19 Las milicias llegaron a alcanzar en 1696 la cifra de 2,500 componentes en todo el territorio insular, aunque en 1699, probablemente como consecuencia de la cesión, dos años antes, de la parte occidental de la isla a Francia, su número se había reducido a 1,872 hombres. Otra agrupación militar no regular de la Española fue la FRPSDxtD GH FD - EDOOHUtD GH OD FLXGDG GH 6DQWR 'RPLQJR . A mediados de siglo prestaba servicio

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