Historia General del Pueblo Dominicano Tomo II

154 (O FRODSVR GH OD VHJXQGD PLWDG GHO VLJOR XVII La demora en el ataque inglés a causa de los dos meses pasados en Barbados permitió al presidente, gobernador y capitán general interino de la Española, Montemayor y Cuenca, y posteriormente al titular de estos cargos, don Bernardino de Meneses y Bracamonte, Conde de Peñalba, organizar la defensa de la plaza que parecía inviable en un principio por la enorme infe- rioridad numérica respecto a las fuerzas enviadas por Cromwell. Al desem- barcar, la rivalidad entre el almirante Penn y el general Venables se manifestó XQD YH] PiV LQÁX\HQGR QHJDWLYDPHQWH HQ OD HVWUDWHJLD D VHJXLU SDUD OD FRQ - quista de Santo Domingo. Las fuerzas inglesas se dividieron. Penn se dirigió al este de la ciudad, en lo que confesó ser una maniobra de distracción, mas no pudo cumplir su propósito, por no llevar piloto que conociese la costa en esa zona, bastante escarpada. Según informó posteriormente a Cromwell, el viento y el fuerte oleaje le hicieron desistir de su propósito y regresar hacia el oeste a reunirse con el resto del ejército. Para Taylor, lo que había pretendido realmente el almirante Penn era tomar Santo Domingo desde el este, antes de que llegara Venables con sus tropas por el oeste, atrayendo para sí la gloria de la victoria. 16 Mientras tanto, la otra facción mandada por Venables tampoco había logrado desembarcar en Haina, a unos 15 kilómetros de la capital, te- QLHQGR TXH KDFHUOR OD WRWDOLGDG GH OD H[SHGLFLyQ SRU 1L]DR NLOyPHWURV PiV alejada de aquella que la playa de Haina. (O DYDQFH IXH PX\ GLÀFXOWRVR $ OR IDQJRVR GHO WHUUHQR OD HVSHVD YHJH - tación, la falta de cultivos con los que habían contado para alimentarse y de caminos transitables, así como la acción del clima tropical al que no estaban acostumbrados los soldados ingleses, se unieron la sed y la escasez de víveres que provocaron enfermedades y muerte entre ellos, incluso antes de entrar en combate con los españoles y criollos. Estos, incluyendo a un centenar de lan- ceros que arribaron desde Santiago el 5 de mayo, no llegaban al millar (la cifra que dan distintas fuentes oscila entre 750 y 1,200 hombres armados). Llegaron a establecerse en el ingenio de Juan de Mieses (posteriormente conocido como ingenio de Engombe) e intentaron dos veces asaltar el castillo de San Jerónimo y por el camino de La Esperilla. Se produjeron avances y retrocesos, embosca- das por parte de los lanceros isleños y otras tropas españolas. Particularmente los primeros provocaron el temor en los asaltantes, más numerosos (en una SURSRUFLyQ DSUR[LPDGD GH QXHYH D XQR SHUR PDO RUJDQL]DGRV \ GHVPRWLYD - GRV 0XFKRV GH HOORV QR HUDQ QL VROGDGRV QL PDULQRV 3Uy[LPRV D ODV PXUDOODV de la ciudad, al parecer desfallecidos por la sed y la falta de alimentos, men- guadas sus fuerzas por la disentería, decidieron los ingleses, después de 22 jornadas de dura lucha y de padecer las calamidades narradas, regresar a sus naves y poner rumbo a Jamaica. A mediados de mayo arribaron a esta isla,

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